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Por un "error administrativo", Perú le dio el control total a China del Megapuerto de Chancay

Expertos alertaron sobre la estrategia de Beijing de enriquecer su presencia económica a expensas de los intereses locales.

La construcción del Megapuerto de Chancay en el norte del Perú ha generado preocupación debido a la aparente injerencia de China en la región y sus posibles consecuencias. Inicialmente concebido con la intención de convertir a Chancay en una puerta de entrada de Sudamérica a Asia, el proyecto ha sido objeto de controversia debido a un presunto "error administrativo" que concedió a la empresa china Cosco Shipping Ports derechos exclusivos sobre la operación del puerto.

Este "error administrativo" ha llevado a la Autoridad Portuaria Nacional (APN) de Perú a intentar rescindir la exclusividad concedida a Cosco, lo que ha generado tensiones y planteado interrogantes sobre la relación entre China y Perú, así como sobre la seguridad y la soberanía nacional.

La investigadora Elisabeth Braw ha advertido sobre las posibles consecuencias de este acuerdo, destacando la importancia de entender completamente los términos de los acuerdos con inversores chinos en infraestructura. El caso del Puerto de Chancay plantea la pregunta de cuántos otros proyectos portuarios han otorgado acceso exclusivo a empresas chinas sin comprender completamente las implicaciones.

La preocupación por la expansión de China en el dominio de infraestructuras esenciales se ha reflejado a nivel internacional, con ejemplos como Italia y Sri Lanka, así como con declaraciones de Estados Unidos sobre la influencia china en las infraestructuras peruanas. Además, la revelación de la instalación secreta de equipos de comunicación en puertos estadounidenses por parte de empresas chinas ha aumentado las preocupaciones sobre la seguridad y la soberanía nacional.

A pesar de la percepción negativa hacia China en algunos países, las ambiciones de Beijing de fortalecer su influencia a través de la inversión en infraestructura crítica en el extranjero persisten. Ejemplos como el interés chino en el desarrollo del puerto de Kirkenes en Noruega resaltan las complejas dinámicas geopolíticas y de seguridad que rodean las negociaciones con inversores chinos en todo el mundo. En este sentido, el caso del Puerto de Chancay ilustra la necesidad de cautela y análisis exhaustivo al tratar con inversiones extranjeras en infraestructuras críticas.

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