El Metropolitano supera los 4,8 millones de recargas con Plin y Yape
La incorporación de las billeteras digitales Plin y Yape como medios de recarga para el Metropolitano de Lima y los corredores complementarios de Lima y Callao consolidó un salto tecnológico en el sistema de transporte urbano. Hasta el 31 de enero de 2026 se registraron más de 4,8 millones de operaciones digitales, según datos oficiales.
La medida, impulsada por la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU), organismo adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones, permitió a los usuarios recargar saldo desde el teléfono móvil y activar el monto sin depender exclusivamente de puntos físicos en efectivo. El objetivo: reducir filas, agilizar el flujo de pasajeros y modernizar la experiencia de viaje.
Desde marzo de 2025, cuando Plin fue habilitada en el Metropolitano, acumuló 4.187.042 recargas hasta fines de enero de 2026. Yape, incorporada a fines de diciembre, ya suma 235.889 operaciones en ese servicio.
En los corredores complementarios Azul, Rojo y Morado, Plin comenzó a operar en septiembre de 2025 y alcanzó 386.561 recargas, mientras que Yape registró 68.462 operaciones desde su integración.
Actualmente, el 21% de las recargas en el Metropolitano y corredores se realiza mediante estas plataformas digitales, lo que evidencia un cambio de hábito relevante entre los pasajeros y anticipa una tendencia hacia la digitalización total de los pagos en el transporte público.
Cómo funciona el sistema
Para recargar, el usuario debe ingresar a la aplicación elegida y seleccionar la opción correspondiente —“Recarga Transporte” en Plin o “Yapear servicios” en Yape—, introducir el número de la tarjeta y elegir un monto entre S/1 y S/200 diarios.
En el Metropolitano, la activación del saldo se realiza en cualquiera de los 65 módulos ubicados en las 43 estaciones y terminales, entre las 5 a. m. y las 11 p. m., con un plazo máximo de siete días para validar la operación. En los corredores complementarios, la activación se efectúa directamente en el bus, colocando la tarjeta en el validador hasta escuchar tres señales sonoras consecutivas.
Entre los beneficios destacados figuran el ahorro de tiempo, la reducción de aglomeraciones y la ausencia de costos adicionales. La tarifa del servicio se mantiene sin modificaciones.
El avance refleja una transformación silenciosa pero sostenida: menos efectivo, más teléfono y un sistema que comienza a moverse al ritmo de la billetera digital. En una ciudad donde cada minuto cuenta, pagar con un clic ya no es lujo, sino rutina.








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