Cultura
El dandy peruano

Recordando a Abraham Valdelomar, autor del Caballero Carmelo

Dejó una obra encaminada a consolidar un estilo que ya revelaba un prolijo dominio del lenguaje, y que lo ha convertido en el mejor cuentista de inicios del siglo XX.

Abraham Valdelomar Pinto nació en Ica un 27 de abril de 1888, siendo sus padres Anfiloquio Valdelomar y Carolina Pinto. Estudió Letras de la Universidad San Marcos de Lima. Desde joven trabajó como dibujante y escritor. Sus primeras novelas fueron escritas en 1911: La ciudad de los tísicos y La ciudad muerta.

 “Su producción desordenada, dispersa, versátil, y hasta un poco incoherente, no contiene sino los elementos materiales de la obra que la muerte frustró. Valdelomar no logró realizar plenamente su personalidad rica y exuberante. Nos ha dejado, a pesar de todo, muchas páginas magníficas”, escribió sobre él su amigo José Carlos Mariátegui en su obra 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana.

En 1912, Valdelomar participó fervorosamente en la campaña presidencial de Guillermo Billinghurst (conocido con el apodo de ‘Pan Grande’), quien luego de su triunfo le otorgó la dirección del diario El Peruano.

Posteriormente, en mayo de 1913, Valdelomar fue designado como secretario en la embajada del Perú en Italia. Fue en Roma donde terminó de escribir uno de sus mejores cuentos: ‘El Caballero Carmelo’. A su regreso al Perú, en 1914 trabajó como periodista en La Prensa con el seudónimo de "El Conde de Lemos".

En 1916, fundó la efímera, pero influyente Revista Literaria Colónida y encabezó el movimiento intelectual del mismo nombre, que congregó a una generación de artistas y escritores en torno a la ruptura con el academicismo hispano y la libre renovación de temas y estilos, convocando a las juventudes provincianas a compartir su empeño y atisbando con simpatía las nuevas tendencias literarias italianas y francesas.

Ese mismo año se publicó Las voces múltiples, libro que reunió poemas suyos y de otros autores del movimiento: Pablo Abril de Vivero, Federico More, Alfredo González Prada, Alberto Ulloa Sotomayor, Félix del Valle, Antonio Garland y Hernán Bellido. En él aparecieron los poemas más conocidos de Valdelomar: "Tristitia" y "El hermano ausente en la cena pascual".

Murió en Ayacucho el 3 de noviembre de 1919, luego de sufrir una caída que le rompió la cadera. Tenía apenas 31 años, se fue dejando una obra encaminada a consolidar un estilo que ya revelaba un prolijo dominio del lenguaje, y que lo ha convertido en el mejor cuentista de inicios del siglo XX.

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